¿Qué nos promete Dios?

Vida eterna - El Reino de Dios - La Nueva Creación

    La vida eterna es una de las promesas de Dios a los que son fieles, a aquellos que conocen a Dios y perseveran para vencer. Como vimos en la página anterior, Jesús dijo "Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado" (San Juan 17:3).

    Hay muchos otros versículos acerca de la promesa de vida eterna. Con frecuencia se citan San Juan 3:16 y Romanos 6:23:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él no se pierda, mas tenga vida eterna

Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro

    ¿Cuándo recibimos vida eterna y cómo la recibimos? Es cierto que hay mucha confusión y malentendidos sobre esto. Algunos creen que si se les juzga merecedores irán al cielo para siempre, cuando mueran. Otros creen que la vida eterna es sólo un concepto o idea, que no se debe tomar literalmente. Ninguna es correcta. Afortunadamente un breve estudio de las escrituras puede proporcionar respuestas claras a estas preguntas.

    El apóstol Pablo escribió a la iglesia primitiva de Tesalónica acerca de la vida después de la muerte. Les explicaba que los muertos "o los que duermen" no estaban perdidos pero que resucitarían a la vida eterna en un momento determinado en el futuro. Aquí tenemos 1 Tesalonicenses 4:13-17:

Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los demás que no tienen esperanza. 14.  Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, de la misma manera Dios traerá por medio de Jesús, y con él, a los que han dormido. 15. Pues os decimos esto por palabra del Señor: Nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, de ninguna manera precederemos [preceder o tomar el lugar de] a los que ya durmieron. 16. Porque el Señor mismo descenderá del cielo con aclamación, con voz de arcángel y con trompeta de Dios; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17. Luego nosotros, los que vivimos y habremos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para el encuentro con el Señor en el aire; y así estaremos siempre con el Señor.

Varios puntos han sido explicados inmediatamente:

1. Los fieles no reciben vida eterna hasta un momento en el futuro, en "la venida del Señor", cuando "el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con la trompeta de Dios, descenderá del cielo". Entonces "los muertos en Cristo resucitarán primero". Así que hasta "la venida del Señor" los muertos permanecen muertos, en su tumba. Hasta entonces, ninguno habrá sido resucitado a la vida eterna. ¡Nadie habrá "muerto e ido al cielo"! (Existen tres excepciones: Jesús y dos testigos de Apocalipsis 11:12). 

2. Después de que los muertos resuciten, los fieles que "viven y han quedado" se unirán a ellos al "recibir al Señor en el aire". 

3. Note que no se dijo nada acerca de ir al cielo. Sólo se estableció que los fieles "recibirían al Señor en el aire" y "estarían siempre con el Señor". Efectivamente existen versículos tales como Mateo 5:12 que afirman "Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos". Pero es un error concluir que cualquiera irá al cielo para obtener su recompensa. Jesús simplemente prometió traer la recompensa con Él a su retorno del cielo a la Tierra: "He aquí vengo pronto, y mi recompensa conmigo, para pagar a cada uno según sean sus obras" (Apocalipsis 22:12).

    Se han contestado algunas preguntas, pero han surgido otras. ¿Qué y cuándo es "la venida del Señor"? ¿Qué pasa después de que los fieles "reciben al Señor en el aire"? ¿Los resucitados todavía son seres humanos mortales de carne y hueso, pero con vida eterna? ¿Los que "viven y han quedado" todavía son mortales, pero con vida eterna? ¿Y que es "la trompeta de Dios"? Hay respuestas claras a todas estas preguntas. Una carta que Pablo escribió a la iglesia primitiva en Corinto, 1 Corintios 15:50-53: se refiere a algunas de ellas.

Y esto digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción heredar la incorrupción. 51. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados 52. en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final. Porque sonará la trompeta, y los muertos serán resucitados sin corrupción; y nosotros seremos transformados. 53. Porque es necesario que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y que esto mortal sea vestido de inmortalidad

    Aquí Pablo muestra que "a la última trompeta" los muertos en Cristo instantáneamente serán resucitados a una vida inmortal e incorruptible. Los fieles que no están muertos o "dormidos" en ese momento también serán transformados instantáneamente de mortales a inmortales. Esta transformación de "carne y hueso" a "incorruptible" será necesaria para que puedan "heredar el reino de Dios". Se hablará más acerca del reino de Dios y los toques de la trompeta en breve.

    En 1 Corintios 15:42-44, Pablo comparó lo mortal con lo inmortal; de aquí vemos que a los fieles resucitados se les dará un cuerpo espiritual, no mortal:

Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción; se resucita en incorrupción. 43. Se siembra en deshonra; se resucita con gloria. Se siembra en debilidad; se resucita con poder. 44. Se siembra cuerpo natural; se resucita cuerpo espiritual. Hay cuerpo natural; también hay cuerpo espiritual

    Jesús también habló acerca de lo mortal y lo espiritual. Explicó, al igual que Pablo, que para entrar al reino de Dios uno debe primero "nacer de nuevo" del espíritu. Continuó mostrando que los que son nacidos del espíritu son invisibles, como el viento:

Respondió Jesús: En verdad, en verdad os digo, que el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6. Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es. 7. No te maravilles de lo que te dije: Os es necesario nacer otra vez. 8. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va: así es todo aquel que nace del Espíritu. (Juan 3:5-8)

    En el capítulo 22 de Mateo, se le hizo a Jesús una pregunta con trampa acerca del matrimonio y los muertos resucitados. En Su respuesta Jesús mostró que, de hecho, los resucitados serían similares a los ángeles, quienes son seres espirituales:

29. Entonces Jesús les respondió diciendo: Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios. 30. Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres marido; sino que serán como los ángeles de Dios en el cielo.

    Así que hemos visto que cuando resuciten "a la última trompeta", a "la venida del Señor", los muertos y los fieles que vivan recibirán un cuerpo inmortal y espiritual similar al de los ángeles. Entonces podrán "heredar el reino de Dios", y a partir de entonces, "siempre estarán con el Señor".

    Note que es posible otro tipo de resurrección: de la muerte a la vida mortal, física. Un ejemplo fue cuando Jesús resucitó a Lázaro de los muertos, como se registró en el capítulo 11 de Juan. Muchos años después de la resurrección de los fieles, habrá una resurrección general de los muertos que quedan a la vida mortal. Esto se describe en Apocalipsis 20:5: "Más los otros muertos no volvieron a vivir hasta que fueron cumplidos mil años. Esta es la primera resurrección..." Aparentemente serán resucitados a la vida mortal por un período de tiempo, para ser educados y juzgados (vea Apocalipsis 20:11-13).

    Apocalipsis 20:5 continúa con otra descripción de la primera resurrección, cuando los fieles reciben la vida eterna y nunca pueden morir de nuevo:

Esta es la primera resurrección. 6. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos; antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años

    Recuerde una de las promesas de Jesús a los vencedores, en Apocalipsis 2:11:

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no recibirá daño de la segunda muerte.

    Es la voluntad de Dios que los fieles reciban vida eterna. Los de la primera resurrección reciben vida eterna como seres espirituales. Nunca serán mortales de nuevo y no es posible que mueran de nuevo. A los que resucitan como mortales, les puede suceder una "segunda muerte" en la siguiente resurrección. Si no son juzgados merecedores de recibir la vida eterna, morirán de nuevo, una segunda vez, sin más esperanza de resurrección ni de vida. (Apocalipsis 21:8). Los que sufren la segunda muerte se van para siempre, se destruyen, permanentemente sin existencia. Aquellos que enseñan que Dios castiga a los malvados con tormento eterno en un tipo de fuego infernal están equivocados y enseñan una flagrante mentira acerca de la naturaleza de Dios. Castigar a alguien eternamente sería lastimeramente sin sentido y sádico.

    Apocalipsis 20:6 anteriormente mostró que los de la primera resurrección "deben ser sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años". ¿De qué se trata todo eso? ¿De quién van a ser sacerdotes y sobre quién reinarán? Como vimos anteriormente, el apóstol Pablo y Jesús nos mostraron que los fieles no podían entrar al reino de Dios o "heredar el reino de Dios" hasta que fueran hechos seres espirituales inmortales. Ahora exploraremos las promesas a los fieles de heredar el reino de Dios.

El Reino de Dios

    Jesús le dio el Apocalipsis (o Revelación), el último libro de la Biblia, al apóstol Juan para mostrar el futuro a los fieles, a manera de profecía. El primer versículo del Apocalipsis explica:

La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y que dio a conocer, enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan...

    En el Apocalipsis, los toques de trompeta, siete en total, contienen y describen los eventos del séptimo "sello" final de la Revelación. Ya hemos visto que "a la última trompeta" sucederá la primera resurrección. Y puede recordar en 1 Tesalonicenses 4:16, que al mismo tiempo "Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con la trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero". Apocalipsis 11:15 muestra qué más sucederá en la séptima y última trompeta:

Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y resonaron grandes voces en el cielo que decían: Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor y de su Cristo: y reinará por siempre jamás.

A la séptima trompeta ahora tenemos cuatro sucesos:

1. "Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo", 

2. "El mismo Señor descenderá del cielo", 

3. "los muertos en Cristo resucitarán primero", y 

4. "los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire".

    Es cierto que hay muchas opiniones acerca de lo que es y no es el reino de Dios. Mas que ocuparnos de las opiniones, a continuación se presentan algunas de las muchas escrituras acerca del regreso de Cristo y el establecimiento de Su reino de Dios en la Tierra:

Versículos acerca del regreso de Jesús:

Y manifestaráse la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; que la boca de Jehová habló. (Isaías 40:5)

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán por Él. (Apocalipsis 1:7)

Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces se lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con gran poder y gloria. 31. Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un extremo del cielo hasta el otro. (San Mateo 24:30, 31)

Después saldrá Jehová, y peleará con aquellas gentes [Armagedón, Apocalipsis 16:14-16 y 19:11-21], como peleó el día de la batalla. 4. Y afirmaránse sus pies en aquel día sobre el monte de las Olivas, que está en frente de Jerusalem á la parte de oriente: y el monte de las Olivas, se partirá por medio de sí hacia el oriente y hacia el occidente haciendo un muy grande valle; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el mediodía. (Zacarías 14:3,4)

Versículos acerca del Reino:

Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y resonaron grandes voces en el cielo que decían: Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor y de su Cristo: y reinará por siempre jamás. (Apocalipsis 11:15)

Y en los días de estos reyes, levantará el Dios del cielo un reino que nunca jamás se corromperá: y no será dejado a otro pueblo este reino; el cual desmenuzará y consumirá todos estos reinos, y él permanecerá para siempre (Daniel 2:44)

Y le fue dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino que no se corromperá. (Daniel 7:14)

Entonces Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será único, y Único será su nombre. (Zacarías 14:9)

Y juzgará entre las gentes, y reprenderá a muchos pueblos; y tornarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzarán la espada gente contra gente, ni se entrenarán más para la guerra. (Isaías 2:4)

No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra estará llena del conocimiento de Jehová, como cubren las aguas el mar. (Isaías 11:9)

Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jeremías 31:34)

Y cada uno se sentará debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien amedrente: porque la boca de Jehová de los ejércitos así lo ha dicho. (Miqueas 4:4)

Versículos acerca de la fiel herencia del Reino:

No temáis, pequeño rebaño; porque al Padre se ha complacido en daros el reino. (Jesús, en San Lucas 12:32)

Yo, pues, dispongo para vosotros un reino, como mi Padre lo dispuso para mí; 30.  para que comáis y bebáis en mi mesa en mi reino, y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. (Jesús a sus discípulos, en San Lucas 22:29, 30)

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: "¡Venid, benditos de mi Padre! Heredad el reino que ha sido preparado para vosotros desde la fundación del mundo. (Jesús, describiendo cómo recompensará a los fieles a su regreso. Note que esto es parte del plan, el plan de Dios, ¡existente desde el comienzo!) (Mateo 25:34)

Y que el reino, y el señorío, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo sea dado al pueblo de los santos del Altísimo; cuyo reino es reino eterno, y todos los señoríos le servirán y obedecerán. (Daniel 7:27)

Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las gentes; 27. y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantados como vaso de alfarero, como también yo la he recibido de mi Padre. (Apocalipsis 2:26,27)

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni a su imagen, y que no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivieron y reinaron con Cristo mil años. (Apocalipsis 20:4)

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (Jesús, en Mateo 6:33)

    Hay más de 110 referencias al reino en los cuatro relatos de la vida de Jesús, los libros de San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. Hay muchas más referencias en otros libros de la Biblia. EL reino de Dios, que con frecuencia se le llama "el reino de los cielos" en el libro de San Mateo, fue un tema central de las enseñanzas de Jesús. Jesús usó muchas parábolas para enseñar acerca del reino, muchas de ellas ilustrando lo que se debía hacer para heredarlo.

    Jesús no hizo promesas acerca de vivir en el cielo para siempre; mas bien prometió vida eterna y una herencia en el reino de Dios. El primer pedido en el "Padrenuestro" es para que venga el Reino de Dios:

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10. Venga a nosotros tu reino. Sea hecha tu voluntad, en el cielo, como así también en la tierra. (de San Mateo 6:9,10)

    Desafortunadamente algunos se han confundido por la afirmación de Jesús: " ...el Reino de Dios está en medio de vosotros" (Lucas 17:21). Claramente los versículos anteriores muestran que el Reino de Dios llegará a la Tierra con un poder dramático, visible, y físico. Por eso, ¿cómo es posible que el Reino esté "en medio de vosotros"? Esta es la explicación: donde Dios gobierna ahí está Su Reino. Si gobierna en medio de vosotros entonces Su Reino está realmente en medio de vosotros. Y cuando Cristo regrese y gobierne el mundo, Su Reino realmente estará establecido en la Tierra.

    La voluntad de Dios es que los fieles hereden el reino de Dios, ha sido el plan de Dios desde "la creación del mundo" . Hemos visto que los fieles resucitados "serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años" (Apocalipsis 20:6). Pero,¿ qué sucede después de los primeros mil años del Reino de Dios en la Tierra? ¿Cómo se convertirá el Reino en un "reino eterno"?

La Nueva Creación, El cielo nuevo, la tierra nueva y la nueva Jerusalén

    Anteriormente vimos en Apocalipsis 20:5: "Más los otros muertos no volvieron a vivir hasta que fueron cumplidos mil años. Esta es la primera resurrección..." Después del milenio, los primeros mil años del reino de Dios en la Tierra, todos lo muertos que hayan quedado serán resucitados a la vida mortal y educados, y se les dará una oportunidad de conocer a Dios y recibir vida eterna. Como se describe en Apocalipsis 20:11-15, los que rechacen a Dios serán quitados, destruidos para siempre, en la segunda muerte. Después de eso, ya no habrá mortales; sólo quedarán aquellos que hayan recibido vida eterna, como seres espirituales.

    Entonces estaremos listos para la siguiente parte del plan de Dios para el hombre: heredaremos el universo y habitaremos con Dios por siempre. El capítulo 21:1-8 del Apocalipsis describe lo que Dios ha planeado:

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe más. 2. Y yo vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén que descendía del cielo de parte de Dios, preparada como una novia adornada para su esposo. 3. Oí una gran voz que procedía del trono diciendo: "He aquí el tabernáculo de Dios está con los hombres, y él habitará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4. Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. No habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas ya pasaron. 5. El que estaba sentado en el trono dijo: "He aquí yo hago nuevas todas las cosas." Y dijo: "Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas." 6. Me dijo también: "¡Está hecho! Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tenga sed, yo le daré gratuitamente de la fuente de agua de vida. 7. El que venza heredará estas cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo. 8. Pero, para los cobardes e incrédulos, para los abominables y homicidas, para los fornicarios y hechiceros, para los idólatras y todos los mentirosos, su herencia será el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

    Dios dice "He aquí, yo hago nuevas todas las cosas". Habrá "un cielo nuevo y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra pasaron". Dios promete que "el que venciere heredará todas las cosas": heredaremos un universo creado de nuevo. Dios promete que "yo seré su Dios, y él será mi hijo". Dios promete una "ciudad santa, la nueva Jerusalén", donde Él "morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron".

    La voluntad de Dios es que habitemos con Él para siempre y que heredemos todas las cosas. Dios estará con nosotros. El universo entero será nuestro. Dios nos ha revelado un futuro mucho más grande de lo que nuestra tecnología podría proporcionarnos, y que hasta sobrepasa nuestras mayores esperanzas. En esta vida presente y mortal, ¿podemos al menos empezar a comprender el alcance y la maravilla de estas promesas? Como escribió el apóstol Pablo en 1 Corintios 2:9:

Cosas que ojo no vio ni oído oyó, que ni han surgido en el corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.

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